EL AGUA ESTÁ DORMIDA EN EL MAR DEL NEGRATÍN

VÍDEO DE NUESTRA SEMANA SANTA VIVIENTE

SELECCIÓN DE IMÁGENES EN MAR DEL NEGRATÍN

ORIGEN DE MIS VISITAS

CALENDARIO CUEVEÑO DE EVENTOS Y ACTIVIDADES

lunes, 10 de febrero de 2014

EL TRILLO, LA TRILLA, LA ERA Y EL MUSEO CUEVEÑOS

TRILLA EN LA "CAÑA" SAN ISIDRO (1953)

PREPARADOS PARA TRILLAR
(Familia "Los Sacristanes")
AVENTANDO LA PARVA (BELDAR)

“El viento separó el grano, / las palas recogieron el trigo, / los brazos guardaron los sacos, / ya sí, habrá pan en los meses de frío.” (PASIONES. Antonio V. Martínez)

Las palabras son como partículas diminutas e invisibles que, aunque imperceptibles, tienen vida propia. Las usamos, las abandonamos, retozan, viajan, se alejan y vuelven. Y, en este ir y venir, a veces nos topamos con alguna de ellas cuando apenas la reconocemos.
En el pasado diciembre, al contemplar una rústica y sofisticada mesa, me encontré a su lado, con un trillo convertido en un viejo y carcomido tablero. Lo observé con tranquilidad, cariño, interés y cierta nostalgia; me "habló" de la familia que siempre estuvo a su lado cuando él era muy importante, de sus años de trabajo, de sus grandes hazañas y también de su pequeña historia. Desdibujado y corroído por la distancia, apenas percibí su sombra real: el campo, la siembra, la siega, la barcina, la era, la paja, el trigo, los sacos y el "atroje"...
Remuevo las páginas del diccionario y, junto a la palabra “trillo”, descubro todo un conjunto de vocablos que emparentados con él, me matizan su significado: trilla, trillar, trillador, trilladera, trilladura y también trillón (millón de billones), muy próximo por su sonoridad, pero cargado de ceros y, por lo mismo, alejado y distante en su contenido, sobre todo, de aquellos antepasados nuestros que lo manejaban como expertos en la eras con el tórrido y asfixiante sol de estío, que se metía en el “sentío, igual que el sonido rítmico e irritante de las “chicharras” escondidas y ocultas por doquier.
Lingüísticamente el trillo es un instrumento para trillar que proviene del latín “tribulum”: “un tablón trapecial provisto de trozos de pedernal o cuchillas de acero encajadas en su cara inferior y que se ata con un tirante a las caballerías para trillar la mies tendida en la era”. Una herramienta de trabajo y un objeto movedizo que focalizaba la atención de nuestros abuelos y bisabuelos durante el periodo estival.
Asociado al trillo aparece la “era”, un camino giratorio por el que, como carrusel de feria, los mulos daban vueltas infinitas sobre la mullida “parva” con la única función de remover y desgranar la mies. Y, en torno a todo esto, un sinfín de términos que delimitaban todo un conjunto de faenas e instrumental necesario: segar, barcinar, aventar, beldar (remover la paja con la horca), la bielga (el rastrillo); cribar el grano y envasarlo en el costal con la cuartilla o el celemín, un vocabulario totalmente desconocido ya para muchos cueveños. Una página pasada, un trabajo duro y pesado para sus principales actores; palabras y más palabras que, como a la paja, el viento se las lleva, si saber cuándo, cómo ni por qué.
Hoy todo ha cambiado, todo ha desaparecido. Con el calor veraniego la actividad desapareció casi sin darnos cuenta de nuestro pueblo; el descanso, las vacaciones y la búsqueda de nuevas sensaciones marcan nuestras inquietudes. En aquel contexto rural, resultaban inimaginables tales pensamientos. Con la siega, la barcina, el trabajo del campo llegaba a su fin para grandes y pequeños; la “era” se convertía en el principal destino turístico. Ese espacio circular, presente por todos los rincones de nuestras Cuevas y en sus cortijos, pasaba a ser el epicentro de toda la actividad cueveña; un lugar de relación y trabajo en el que los sufridos segadores, agricultores o espigadoras, se concentraban para recoger su cosecha; una dura labor que a menudo se aderezaba con los cantares de trilla, pues como dice la copla, “...cantando, las penitas se divierten y el que canta trabajando, el trabajo no lo siente”.
Y sobre el trillo, haciendo crujir el látigo para animar el sopor veraniego, el labrador entonaba:
“¡Arre, mula! / Ya nos viene la galbana / por aquel cerro / venga o no venga, / yo ya la tengo./ ¡mula!”
La era estaba, casi siempre, al pie de la cueva y a su vez, se convertía en un espacio lúdico para los más pequeños en el que, acompañando a los mayores, nos divertíamos jugando con la paja, pisando la horca -a pesar de los riesgos que tenía: su golpe seco y certero -al mínimo descuido- en el cogote o espalda y las risotadas unánimes de todos los presentes te hacían sentirte ridículo al convertirte en otra “víctima” más del juego- y colaborábamos paseándonos en el trillo; en otras ocasiones, era un lugar de cita y encuentro para mozuelos y mozuelas románticos e inexpertos amantes. Y en todo momento, para todos aquellos que permanecían en la era al terminar la jornada, en un oasis nocturno de tranquilidad donde dormir, soñar y observar el cielo con su millones de estrellas, algunas atravesando todo el firmamento, descaradamente, ante el asombro y el éxtasis de los presentes o el espectacular amanecer del día siguiente, segundo a segundo, viendo salir el sol por el Jabalcón era un auténtico lujo.
Estas experiencias ya son historia del pasado pero las recuerdo, con mucho cariño, cuando tan sólo tenía, no más de nueve o diez años.
Aun recuerdo “la Cañá de San Isidro plena de mieses y de trillas; el molestísimo e insoportable polvo de las parvas que se colaba en los hogares y el cuerpo, por todos sitios; aquellas “gentes güenas” que nos sembraron sus vidas de futuro, hoy abuelos y bisabuelos nuestros, muchísimos ya desaparecidos y que cuando nos veían a los críos desde lejos con la sonrisa dibujada en la cara nos hacían señales con la mano para que subiéramos a sus trillos.
¡Qué tiempos! A veces miro a mi alrededor buscando -inútilmente- a aquellos hombres “viejos” y arrugados, con sus rostros teñidos por el cansancio y el sol de la canícula de agosto.
Pero ya ha pasado el tiempo y la vida sigue su curso. Surgen nuevas necesidades, la industria se impone y, con el progreso, se acelera el ritmo del cambio y se transforman los signos externos de nuestra cultura. Ya se nos esfumó el trillo, la era y sólo perviven como palabras añejas y extrañas que, como material de desecho, descansan en el baúl de los recuerdos de nuestro espacio urbano, aunque desde la Semana Santa Viviente un año, ya, recuperamos la trilla. También el escudo de nuestro pueblo recuerda toda esta época con nostalgia.
Hay veces que me "lleno de rabia", -y perdone el lector mi atrevida expresión- cuando pienso: ¿Tan difícil es reunir esas pocas herramientas y enseres que aún nos quedan de aquellas generaciones y exponerlas en un “MUSEO”, en nuestro pueblo, para así recuperar nuestra memoria histórica?
¿Quién les explicará a nuestros hijos, nietos y biznietos todo nuestro pasado? ¿O acaso eso ya no nos interesa? A veces pienso que soy un iluso cuando recuerdo todo esta auténtica utopía, luchando contra los “molinos de viento” y veo que mis palabras se las lleva el viento.
¡Cuántos aperos y herramientas ya no están con nosotros porque se han perdido fuera de nuestro pueblo, se han tirado o se están pudriendo en la oscuridad de algunas cuevas!
No basta con la “trilla”; se ha de aventar, cribar y aprovechar el viento para separar el grano de la paja... no todo es “trigo limpio” en nuestra vida.
El trillo perdió su valor de uso, pero, a pesar de todo, pervive como palabra y mantiene su frescura. Desde esta perspectiva, sigue formando parte de nuestro exuberante lenguaje figurativo a la hora de hacer referencia a todo aquello que realizamos de forma repetitiva y continua. Día a día y de forma constante, “todo se trilla”: el trabajo, las costumbres, los sentimientos, relaciones sociales, la música, el teatro y las palabras. Se usan, pasan de moda. Y, “de tanto trillar y trillar”, llega la rutina, perdemos contenido, se deshacen y se las lleva el viento también. Pero, muy a menudo, como en la era, ese aire purificador que anima la vida se para, se pierden valores y no rematamos limpiamente la faena. Inmersos en la monotonía, distorsionamos la realidad y corremos el riesgo de quedar atrapados y maltrechos por el camino.
No seamos ilusos y olvidadizos; rechacemos el conformismo, la apatía y “mantengamos vivos los signos de nuestra cultura”. Y, al pensar en "el trillo", ese viejo y carcomido tablero que sólo sirve como objeto decorativo, recordemos su función y su valor de símbolo. Las dificultades, como la mies, se han de recoger, remover y analizar; pero no basta con la “trilla”; se ha de estar atento a los vientos que soplan para aventar, cribar y separar el grano de la paja, pues como se suele decir vulgarmente, no todo es “trigo limpio” en nuestra vida.
“¡Arre, mula! / Ventanas a la calle / son peligrosas/ pa los padres que tienen / niñas hermosas./ ¡mula!”.
A nuestros antepasados, con todo mi cariño y gratitud, y sobre todo mi recuerdo, siempre.

TRILLA EN LOS AÑOS CINCUENTA

RECUPERACIÓN DE LA TRILLA

miércoles, 22 de enero de 2014

EL COCHE CORREO DE LOS SIMONES

Me enteré por la radio de la venta de la empresa Maestra-Autedia, que es como el buque insignia del Altiplano, al Grupo Continental Auto. Y fue entonces cuando decidí pasarme por Baza a preguntar por Simón Maestra, consejero delegado y uno de los hermanos propietarios. Allí me recibió en la penumbra de su oficina. Simón es un hombre amable, me dijo que no quería hablar del asunto “mientras durara la negociación pero, no te preocupes, que ya te llamaré”. Le confesé que las lágrimas se me saltaron al conocer la noticia de la venta, porque mi padre era cartero y yo me había criado viendo llegar casi todos los días el ‘coche-correo’. 

CORREO "EMPRESA MAESTRA" 1940 FOTOS CEDIDAS
POR SIMÓN MAESTRA

EQUIPO DE FÚTBOL BASTI, JUNTO A UN
AUTOCAR DE LA EMPRESA MAESTRA DE 
BAZA AÑO (1.960)

En los atardeceres de mi infancia, era todo un acontecimiento cuando llegaba el ‘coche- correo’ a los solitarios y perdidos pueblos, de aquella tierra reseca y dura del Altiplano. Recuerdo que entonces los chiquillos corríamos detrás del autocar, en medio de una nube de polvo, hasta que conseguíamos subirnos por la escalerilla de atrás. Y luego íbamos saludando a la gente, cual si del torero ‘el Carra’ se tratara. Se puede decir que casi todo el pueblo se movilizaba, pues venían cartas, paquetes, periódicos, dineros... ¡Correooo! Y también llegaban los seres queridos, aunque otras veces se marchaban. Era un trasiego de gentes, unos para acá y otros para allá... Después, la ‘paquetería’ se repartía en la burra del Cosme y en un carrillo de mano. Y un día, el conductor Julián se ve que, en un descuido, atropelló a un mulo. O el labriego aquel que, ‘acabaico’ de bajar del coche, iba pregonando para que todos se quedaran con la copla: “¡Hoy nos hemos comido en Baza unos perritos calientes!”.
Y aquella pobre mujer que se rilaba a mitad del trayecto: “¡Pare usted, buen hombre, que no puedo aguantar más!”. Cuántas veces no se habrá mareado uno con los botes que daban aquellos petardos con ballestas: “¡Ay, qué cosa más mala me está entrando por el cuerpo!”. Y cómo no acordarme de Bartolo, el anterior conductor, que hacía el recorrido Baza-Castilléjar-Castril; mientras que Juan, el cobrador, bajaba los paquetes por la escalerilla. Y de Leandro, el cartero, que todos los días iba a recoger la saca de Correos donde venían un puñado de cartas –¿tengo carta?– y unos cuantos periódicos con la fecha del día anterior. ¡En fin, lo de siempre, las pequeñas anécdotas de los pueblos! “Entonces, las pagas de los jubilados y de las viudas las llevábamos en una saca”, recuerda Cecilio Maestra, jefe de servicio de la empresa.
La primera vez que mi madre me llevó a Baza, me sentí como un niño en Nueva York y, con asombro, miraba aquella enorme alpargata –entonces se anunciaba como ‘El alpargate grande’– que colgaba encima de una zapatería. ¡Nunca antes había visto ingenio igual! Mi madre entonces me compró un cochecillo de plástico, de una peseta, con el que me entretuve jugando en el cristal de la ventana del ‘coche-correo’. ¡Cuántos recuerdos me trae Baza! Aquí me compraron el traje de mi Primera Comunión, con la cruz bordada de la Orden de Santiago. Y años más tarde, cuando hacíamos transbordo a Guadix, cuánto frío y angustia no habremos pasado vigilando las maletas y los colchones en la plaza de San Francisco, frente a las cocheras de los Simones. “¡Pipas, avellanas, garrapiñadas...!”, voceaba aquel hombre pequeño del carrillo de chucherías, con su pelo al cepillo y su buena pelliza de cuero.
CORREO EMPRESA "MAESTRA" 1930, FOTO CEDIDA
POR SIMÓN MAESTRA

Fue en 1905, cuando mi abuelo Simón Maestra, el fundador de la empresa, consigue la adjudicación del transporte del correo entre la estación del ferrocarril y la oficina de Correos de Baza, dando viajes con un coche de caballos. Y de ahí le viene el nombre de ‘coche-correo’     –me explica Simón–. En 1910, con una diligencia, se dedica al transporte de viajeros entre los pueblos cercanos a Baza y, más tarde, hasta Granada; pero, pasaban la noche en Guadix donde estaba la posta. Durante la guerra se lo decomisaron todo, pero en los años 40 mi abuelo se recuperó utilizando vehículos de gasógeno. Como la remolacha estaba en pleno auge, hace portes a las fábricas azucareras de Caniles, Benalúa de Guadix y Atarfe. En 1963, llega la segunda generación y la empresa pasa a llamarse Hijos de Simón Maestra García S.A. Además de las líneas regulares de viajeros, consiguen los transportes escolares y los servicios discrecionales de la zona. Pero es, en 1997, cuando los nietos –mis tres hermanos y yo– compramos el paquete de acciones de la empresa Autedia S.A. Y ahora, hace unos meses, se ha producido la compra del 60% de nuestras acciones por parte de la empresa ACS, de Florentino Pérez, a través de su sección de transportes Continental Auto y Alsina Graells. Hoy el futuro está en las grandes empresas y la venta nos garantiza el transporte en la zona, a la vez que nos abrimos a nuevos mercados. Pero aquí sigue la misma dirección y organización –y un tanto nostálgico, Simón me confiesa–: Hemos transportado a muchas generaciones de las comarcas de Baza y Huéscar, y la Maestra-Autedia es una empresa simbólica, la más fuerte de por aquí.
Dejo atrás la morisca ciudad de Baza, mientras resuenan en mi mente los sencillos versos de la poeta Emilia Ruiz. Pero, cuando llegue el seis de septiembre, iré a correr detrás del pobre ‘Cascamorras’. “Antes, ¡buuu!, lo majaban a palos”, recuerdan los viejos. Y es que, intentar robar la imagen de la ‘Piedaica’ es imposible: iría contra la tradición y los sentimientos de los bastetanos.

Leandro García Casanova
IDEAL de Granada, 19 de agosto de 2003

AL FONDO UN AUTOCAR DE LOS SIMONES (1970) SOBRE
EL PUENTE DEL GUADIANA MENOR, HOY BAJO LAS
AGUAS DEL PANTANO DEL NEGRATÍN Y QUE SEPARABA
ZÚJAR DE CUEVAS DEL CAMPO

jueves, 16 de enero de 2014

LAS BOMBAS AMERICANAS DE PALOMARES

Todo lo que sucedió el diecisiete de enero de mil novecientos sesenta y seis, hace cuarenta y ocho años, fue presenciado por un grupo de alumnos residentes en Cuevas de Almanzora (Almería) y sus profesores, que pasaban tranquilamente un día de excursión en Palomares, entre los cuales estaba yo, autor de esta crónica.


LA BOMBA ENCONTRADA AL CABO DE MUCHOS DÍAS

Paco Simó Orts, pescador, nació en 1928 en la localidad murciana de Aguilas, donde falleció hace ya tiempo. Recibió una alta distinción del gobierno de EEUU, pero no la recompensa que le prometieron en su día.
Todo el mundo le recordará como el "paleto" que puso en evidencia a la supremacía americana. Los radares daban rastro negativo y tuvo que ser él quien, a ojo de buen cubero, como bien saben medir los hombres de la mar o del campo, diera con la cuarta bomba atómica que las fuerzas aéreas estadounidenses olvidaron en Palomares (Almería).
Su nombre, Francisco Simó Orst, no dice nada, su apodo, “Paco el de la Bomba” lo revela todo: de una anécdota, de una época. Se puede decir que después del actor Francisco Rabal, el pescador fue la figura más representativa de la provincia de Murcia. Su fama fue fruto de la tozudez y la cabezonería de la que hace gala quien sabe que está en lo cierto.
Eran aproximadamente las 10’22 horas del diecisiete de enero de 1966. Como venía siendo habitual, tras los acuerdos bilaterales firmados por EEUU y España en 1953 y 1963 dos superbombarderos B-52G, provisto cada uno con cuatro bombas termonucleares de 1,5 megatones, con una potencia setenta y cinco veces superior a las lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, se disponían a efectuar la maniobra de abastecimiento de combustible en pleno vuelo, para lo cual entraban en acción dos aviones cisterna KC-135 procedentes de la base sevillana de Morón de la frontera. El lugar previsto es la Sadle Rock, roca de la silla de montar, en la vertical de la desembocadura del río Almanzora, junto a Palomares.
Todo era normal hasta que un error en la maniobra de conexión de las naves provocó la colisión entre uno de los bombarderos y el avión nodriza. El choque provocó el incendio de ambos aparatos y que sobre la población cayeran cuatro bombas de hidrógeno. Paco, que fondeaba sus redes en la zona, fue testigo de excepción. Dos de los proyectiles explotaron su carga convencional, liberando tres kilogramos de plutonio 238; una de las bombas quedó intacta y la cuarta se perdió en el fondo del mar. Siete de los once tripulantes fallecieron, afortunadamente ningún habitante de Palomares.
Pasados cuarenta y cinco minutos desde el siniestro se activó el mecanismo de emergencia Broken Arrov, por el que más de seiscientas personas, que integraban el campamento Wilson, junto con cientos de españoles, se afanaron en las tareas de recuperación de restos y descontaminación radioactiva.
Pero lo más complicado era dar con el paradero de la cuarta bomba, esa que Paco vio introducirse en el mar. Nadie quiso seguir sus consejos, mientras el ejército, con toda su parafernalia, era incapaz de hallar el descuido.
Durante más de dos meses, cuarenta y tres barcos, dos mil doscientos marines, ciento treinta hombres rana y setenta y cinco científicos con batiscafos se afanaron en la búsqueda. El tiempo pasaba y el artefacto no aparecía. Entonces, alguien decidió escuchar a Paco. El presidente L. B. Johson no estaba dispuesto a invertir más dinero en el rescate y exigía a los suyos resultados. El pescador aseguró a los mandos de la US Navy que podía indicar el lugar exacto en el que cayó algo parecido a “una bombona de butano”.
El uno de marzo, más de un mes después del accidente, el Alvin -un minisubmarino- avistó un objeto que parecía la bomba, y quince días más tarde se confirmó la visión de un paracaídas que rodeaba un cuerpo cilíndrico. Se encontraba a unos setecientos sesenta y cinco metros de profundidad, en el saliente de una pared rocosa con inclinación de setenta grados, que conducía a una sima de unos mil ochocientos metros de profundidad.
Sin dudarlo ni un segundo, conocedor de que la opinión pública se posicionaba en su contra, el diez de marzo, el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, en compañía del embajador americano Biddle-Duke, se dieron un chapuzón en las aguas de Palomares, al parecer, para alejar los rumores de la presencia de radioactividad.
Paco, con toda su sencillez y sus redes de pescar, contribuyó a solucionar un grave problema político. Casi tres meses después del siniestro, el siete de abril, la bomba, en medio de una maraña de cables y nylon de paracaídas, quedó depositada en la cubierta del buque Petral de la armada estadounidense.
Simó Orts, condecorado con una alta distinción del gobierno de los EEUU, fue el artífice de la final de la pesadilla, y eso nunca lo podrá negar nadie, ni siquiera los patrióticos marines estadounidenses. No obstante, el pobre Paco se quejaba amargamente de que los americanos no cumplieron nunca su palabra de recompensarle económicamente

LA LOCALIDAD DE PALOMARES (ALMERÍA)

EL BAÑO DE FRAGA CON LOS AMERICANOS

lunes, 13 de enero de 2014

JOSÉ RAMÓN BUSTOS Y SU FAMILIA

¿Quién es José Ramón Bustos?
El benjamín de tres hermanos, fruto de Antonio y Cándida, nacido el veintiuno de enero de 1.946, en Cuevas del Campo (Granada). A veces sueño que soy aquel chaval que jugando al fútbol empleaba todos sus recursos físicos, para impedir que un balón llegase al fondo de su portería. ¿Qué más quisiera yo, quitarme un año de encima por cada gol encajado? ¡El soñar no cuesta nada y esos tiempos ya no vuelven!
Me gustaría decir, que soy un resucitado, ya que a la edad de siete años padecí la contagiosa enfermedad del tifus, pudiendo acabar con mi vida, pero gracias a un milagro como caído del cielo, hizo lo posible para que esté en este planeta y no en el otro mundo, aunque ya me habían confeccionado el atuendo de mi mortaja.

ANTONIO BUSTOS PATRIARCA DE LA FAMILIA

MARCELINA, HERMANA DE JOSÉ RAMÓN

¿Dónde naciste?
En la casa donde vivía y era propietario Francisco Martínez  Pelegrín, más conocido por “Paco el de los Tomates”.
Y dicha casa se ubica en la plaza de San Isidro, que antes de ser plaza era una pequeña montaña de arena, piedras y tierra.Posteriormente, fue instalada la báscula donde el pesador pesaba las cosechas las cosechas de remolachas a los agricultores.
¿Qué recuerdas de la escuela?
Sobre todo mi primer día de clase en la escuela de Don Antonio “Zaraba” que fue mi único maestro. Recuerdo que por mi timidez o complejo no pedí mi correspondiente permiso para subir a la loma y hacer mis urgentes necesidades, me aguanté todo lo que pude y mucho más, pero al finalizar la clase, salí disparado a la calle y me cagué a las patas abajo. 
También quiero recordar aquellos sábados por la tarde, cuando quedaba a un lado toda la actividad escolar y nos contaba Don Antonio estas bonitas historias que a todos nos embobaba: David y el gigante Goliat, Don Quijote y Sancho Panza, y las Minas del Rey Salomón.
 ¡Ah! Se me olvidó decir, que por poco tiempo también fui alumno del “maestro cojo” cuando daba clases a domicilio. Y después de tanta escuela sólo obra en mi poder el certificado de estudios primarios.
¿Cómo se llamaban tus padres y a qué se dedicaban? Mis padres eran Antonio Bustos García y Cándida Sánchez Cerrillo. En mi casa siempre hubo algún boliche o tienda, además de taberna y panadería, con las tareas de la casa y atendernos a nosotros, e incluso cuidar algunos animales, ya tenía bastante mi madre, pero no, ella se multiplicaba y atendía todo lo relacionado con la tienda y la panadería, y tan pronto la veías amasando, que cerniendo harina o despachando. En la época que tuvimos la taberna, principalmente la atendía mi padre, y aunque él no era panadero, colaboró en el reparto del pan, a una buena clientela pero poco numerosa, y es por eso que disponía de tiempo para trabajar y cultivar la tierra del huerto que aún tenemos en Los Hoyos, y aprovecho la ocasión para decir que está en venta.
¿Cómo era tu padre y que recuerdas mejor de él?
Era una persona afable y dialogante que le apasionaba la lectura, recuerdo que en las charlas o tertulias siempre solía destacar sobre algunos contertulios, ya quisiera yo, tener la cultura que él tenía.
Siendo novio de mi madre, emigró a Perpiñán (Francia), donde sufrió un accidente laboral que le afectó gravemente a la cabeza, y de ahí le vino la sordera que padeció toda su vida hasta que falleció, el día doce de abril de 1.971.
Uno de mis recuerdos fue, cuando me llevó Guadix a comprar castañas, primero fuimos a Baza en el correo, y en un tren que le llamaban el borreguero, partimos rumbo a Guadix. Y allí disfruté de lo lindo, cuando por primera vez dormí en una posada, tomé chocolate con churros, utilicé la taza de un water, llovía y no había barro, una mujer fumaba y no se tragaba el humo, vi por lo menos a mil reclutas que estaban en una caja, y al Obispo no lo vi, porque se fue a la Alamedilla con el cura Pita.
¿Y de tu madre?
De mi madre quiero decir, y estoy completamente seguro, que si en aquellos años hubiesen concedido el premio a la mujer trabajadora, en más de una ocasión la hubieran galardonado con tan merecido premio, y alguien puede decir: ¿Quién alaba a la olla, sino el ollero?
¿Qué recuerdos y anécdotas tienes junto a ellos y sus amistades?
En una reunión de amigos en la que también participaba mi padre, entre otros temas, hablaban de literatura, y al referirse mi padre a un poeta universalmente conocido, uno de los amigos se puso en pie y le dijo en voz alta: ¡Cómo se enteren los civiles que hablas del maricón ese, te meten en la cárcel mañana mismo!

JOSÉ RAMÓN Y PASTORA GÓMEZ

JURA DE BANDERA DE JOSÉ RAMÓN

Cuéntame cómo se celebraban, en casa, las Navidades o cualquier fiesta entrañable.
Bueno, las Navidades, a parte de otras fiestas, solíamos celebrarlas en casa de mis abuelos, con la máxima y posible asistencia de familiares y con mi abuelo Tamayo a la cabeza como patriarca de la familia. 
Y como tradición y costumbre de cada año, en la mesa no podía faltar el pavo o la pepitoria, los condimentados y sabrosos embutidos, el vino añejo de país, lo higos secos y nueces, las almendras y las pasas, los exquisitos dulces caseros, algunas copas de cualquier licor, los brindis en armonía, los cánticos de villancicos y otras coplas populares, como la raspa y el emigrante. 
Y después de todo esto, a esperar con ilusión, un año como el que acaba y si es posible mejor.
Háblame de tus hermanos
A mi hermano, que también es otro amante de la lectura, no se le ocurrió otra cosa que venir al mundo en vísperas de la guerra civil, nació el día uno de mayo de 1.936, y se llama Andrés Bustos Sánchez. Después de cesar en la policía trabajó muchos años como empleado de banco en Barcelona, y posteriormente en Granada, hasta la edad de su jubilación, está casado y tiene dos hijos. 
Mi hermana es Marcelina Bustos Sánchez, nació el veinticuatro de julio de 1.942. De mi hermana siempre he dicho que más que una hermana, es mi segunda madre, y no lo digo por la diferencia de edad, que en realidad es poca, sino por los hechos y los valores humanos que ella atesora, es ama de casa y madre de cinco hijos, que ya pasó lo suyo para sacarlos adelante con un solo sueldo que entraba en casa.
Sería injusto por mi parte, no decir que ellos dos, también aportaron su granito de arena a lo que era la tienda, taberna y panadería.
Cuéntame como era una matanza en vuestra casa.
Inexistente, a medias y al completo, me explico: para envidia de mis hermanos y la mía propia, la matanza inexistente era la que algunos años no se realizaba. La matanza a medias sí que era realidad, pero con la obligación de vender los jamones y paletillas para pagar la cebada u otros piensos que el cerdo consumió durante su engorde. Y la matanza al completo era la que se realizaba con todos los ingredientes, desde el rabo al hocico y del lomo a las pezuñas.
De las tres matanzas que antes hablé, lógicamente a mí me gustaba la última, porque después de almorzar las migas, y antes de cenar la olla, en una parva de ascuas se asaban ricas “chicharras”. Recuerdo que todos los primos y otros chiquillos que eran convidados, lo pasábamos bomba, cantando aquellas coplillas al son de un viejo mortero, al compás de almirez, y al vaivén del “mecendero”.
¿Y de la mili?
A la mili me llamaron / como quien llama a un hambriento, / que un cabo me dio tres tortas / y galletas un sargento. El periodo de instrucción lo realicé en el C.I.R. número ocho, Campamento de Rabasa (Alicante), donde permanecí ochenta y dos días hasta que juré bandera. Y en el mismo tren borreguero que me llevó a Guadix, me enviaron al Regimiento de Infantería, Mallorca número trece, Lorca (Murcia).
Una tarde en la teórica, un suboficial tenía un cabreo de mil demonios, y a todos los allí presentes nos llamó antipatriotas, y es que el mencionado suboficial era el sargento España. Pero no todo en la mili me supo a negativo, sino que tuve la suerte de haber conocido a muchos amigos.
Y como dato anecdótico: paseando por los jardines del cuartel me acompañaba otro soldado de un reemplazo posterior al mío, y un cabo primero que vestía de paisano, me hizo saber que en la sala de visitas había una muchacha que estaba muy buena. Y la preciosa muchacha era la hermana del soldado que a mí me acompañaba, y natural y vecina de Cuevas de Campo. 
¿Cómo y porqué marchásteis de Cuevas?
Por quiebra del negocio, y porque el horno ya no estaba para bollos, nunca mejor dicho. Primero marchó mi hermano Andrés a Murcia donde ingresó en la policía armada, ahora policía nacional y antes “los grises”. Mi hermana Marcelina marchó a Barcelona siendo bastante joven y con un puesto de trabajo asegurado, como dependienta en un estanco.
Y cuando yo cumplí con mí deber de servir a la patria, que ahora también la sirvo trabajando en una empresa de limpieza y seguridad, que dicho trabajo puede ser tan digno o más que otro, también vine a Barcelona como un emigrante más. Y por último, al fallecer mi padre, es de suponer que mi madre se viniera con nosotros, y estuvo viviendo en casa de mi hermana, hasta el último día de su vida, que fue el diez de mayo de 1.994.
¿Cómo es hoy día José Ramón Bustos?
Separado y sin compromiso, / que ya no tengo mujer / y tampoco tengo hijos. / Me casé por el juzgado / y así me luce el pelo, / que mi rebelde flequillo / no lo peino como quiero. / Y si me vuelvo a casar / quisiera que me bendigan / el cura y el sacristán, / pero no el juez de guardia / ni tampoco el de paz./ 
Creo que soy trabajador, / pero no el más currante, / mi salud es regular, / y vicios tengo bastantes. / Los mandamás me desprecian / a pesar de que me explotan / y el dinero no me quiere / aunque le haga  la pelota./
¿Qué te llevó a escribir o hacer poesía?
Además de vocación y sentirme entusiasta de grandes poetas que ya se fueron, o los quitaron de en medio, lo que me llevó a escribir poesía fue bastante casual y espontáneo. Almorzando en un bar con mis compañeros de trabajo, uno de ellos sacó de su bolsillo un papel escrito que le dio su abuela, y en dicho papel pude leer una preciosa poesía de Rafael de León, hice la correspondiente copia y después la memoricé para recitarla en reuniones familiares y de amigos, en bodas, y hasta incluso en verbenas. 
A partir de ahí me hice esta pregunta: ¿Por qué si otros escriben no puedo escribir yo?, pero lo que más me motivó, y modestia aparte: en homenaje al escritor y poeta Miquel Martí i Pol fui convocado al premio de poesía LA FABRICA y obtuve el segundo premio con la poesía ya publicada en nuestra revista, AGONÍA EN EL TERCER MUNDO.
¿Qué ventajas e inconvenientes, crees tú, que está trayendo el Drama de Pasión a Cuevas del Campo?
Sabiendo el éxito y la sensación de años anteriores, creo que las ventajas superan a los inconvenientes. Todo lo que sean innovaciones o iniciativas, no deja de ser cultura y progreso para bien de nuestro pueblo.
Y si además, añadimos que el Drama de Pasión fuese reconocido Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía, es obvio que puede aportar beneficios a Cuevas del Campo.
Y ya para terminar ¿quieres añadir alguna cosa más que no te haya preguntado?
Por supuesto que sí, / y lo digo con fervor/ : diecisiete letras tengo / dentro de mi corazón, /que las leo y me dicen: / ¡Viva la segregación! /

ANTONIO BUSTOS, HERMANO DE JOSÉ RAMÓN Y SUS HIJOS

ANDRÉS GUEVARA Y HONORIO HORTAL AMIGOS 

lunes, 6 de enero de 2014

DECLARACIÓN DE HIJOS ADOPTIVOS DE CUEVAS DEL CAMPO A D. ANDRÉS PRIETO MARTÍN Y A D. ANTONIO VÍCTOR MARTÍNEZ CRUZ


ENTREGA DE LAS DECLARACIONES DE "HIJOS 
ADOPTIVOS" DE CUEVAS DEL CAMPO A D. ANDRÉS 
PRIETO MARTÍN Y A D. ANTONIO VÍCTOR MARTÍNEZ CRUZ

PRESENTACIÓN DE LOS PREMIADOS POR EL EX-FISCAL
 DE LA AUDIENCIA DE GRANADA D. GONZÁLO RUIZ 
ROMÁN EN EL SALÓN DE PLENOS DEL AYUNTAMIENTO
DE CUEVAS DEL CAMPO

DON ANDRÉS PRIETO RECIBE EL APRECIADO 
GALARDÓN POR LA CONCEJALA DE CULTURA

DON ANTONIO VÍCTOR MARTÍNEZ CRUZ, DIRECTOR 
Y FUNDADOR DE LA SEMANA SANTA VIVIENTE DE 
CUEVAS DEL CAMPO TAMBIÉN RECIBIÓ EL SUYO

PALABRAS DE AGRADECIMIENTO DE LOS DECLARADOS
"HIJOS ADOPTIVOS"

LOS HOMENAJEADOS JUNTO A D. RAMÓN 
MANCEBO, ALCALDE DE CUEVAS DEL CAMPO Y
SU GRUPO DE GOBIERNO

miércoles, 1 de enero de 2014

NOCHE DE REYES, EN CUEVAS DEL CAMPO, EN LOS AÑOS CINCUENTA

Querida Berta, ¡Qué noche aquella, la de los Reyes Magos! Veía a los niños con sus almas encendidas, como los farolillos azules, rojos, violetas, amarillos, que llevaban en sus manos, corriendo por las calles y plazas de nuestro pueblo para admirar la regia cabalgata. ¡Oh noche de magia, noche de ilusiones!

GUIADOS POR UNA ESTRELLA
LOS MAGOS DE ORIENTE


"Ya vienen los reyes
por el arenal.
Ya le traen al Niño
un rico pañal.

Pampanitos verdes,
hojas de limón,
la Virgen María,
madre del Señor.

Oro trae Melchor,
incienso Gaspar
y olorosa mirra
el rey Baltasar.

Pampanitos verdes,
hojas de limón,
la Virgen María,
madre del Señor.

Ya viene la vieja
con el aguinaldo.

Le parece mucho,
le viene quitando.
Pampanitos verdes, hojas de limón,
la Virgen María, madre del Señor


Una luz blanquísima, casi cegadora, despertóme de mis sueños. Las teas ardientes de los pajes anunciaban el paso de los Reyes Magos. Desfilaban por mis ojos, entre el griterío de los críos, toda la fantasía oriental, carrozas de oro y plata, ricos vestidos de seda, exóticos heraldos, las sonrisas de Melchor, Gaspar, de Baltasar, saludando con sus típicos ademanes y besos. Pero no me importaba tanta suntuosidad imitada. Me extasiaba con las caras de los niños. ¡Cuanta alegría desbordada, cuanta ilusión incontenida! ¿Cómo describir aquéllos momentos de embrujo?
La noche se encandiló con aires perfumados de encantadora esperanza. Los luceros se unieron a la sinfonía luminosa del pueblo. Y en cada ventana y balcón unos zapatos guardaban el paso silencioso de los Magos. ¡Qué larga, larguísima, se les hace la noche a los críos… larguísima noche!
En las primeras luces de la alborada, con el sueño todavía a cuestas, se asomarán los niños tras los cristales, quedándose maravillados ante este prodigio. Cuando el sol ya asome más allá del horizonte, tomarán posesión de sus tesoros.
El bullicio de esta mañana mágica quedará grabado para siempre como un recuerdo imperecedero, indescriptible…
Querida Berta, qué alegría despojarse -en una noche tan especial- de todas aquellas cosas que nos agobian o nos degradan, y así poder volver de nuevo por un instante, como por arte de magia a nuestra niñez, y envolvernos en aquel manto familiar de paz, amor y humildad, que hoy día ya están casi desaparecidos. Ojalá lo pudiésemos recuperar, aunque parezca imposible.
En esta noche, te deseo mucha suerte con los Magos y no te olvides de dejar tus zapatos junto al balcón y agua para los camellos, porque “alguien” me ha dicho que seguramente traerán algo para ti, si es que te has portado bien.
Un beso muy fuerte es mi mejor regalo para esta noche llena de magia e ilusiones.
Buenas noches, mi amor.

HACIA EL PORTAL DE BELÉN

GUIADOS POR UNA ESTRELLA

martes, 24 de diciembre de 2013

YA SE NOTA LA NAVIDAD EN CUEVAS DEL CAMPO (CARTAS A BERTA, OTRO NUEVO CAPÍTULO DE MI NUEVO LIBRO, "DESDE EL MIRADOR DEL NEGRATÍN, POEMAS Y VERSOS").

Berta querida, casi sin darnos cuenta ya estamos notando -un año más- nuestra Navidad cueveña, tan especial y profunda, en estos primeros días de diciembre. Cada año un lugar diferente, recordando mi niñez con todo el cariño de mi alma, y también a tantas personas tan queridas, que ya no están con nosotros porque se nos fueron para siempre hacia la eternidad…
Por un instante recuerdo la última...

NACIMIENTO DE JESÚS NIÑO

ÁRBOL DE NAVIDAD

Un lucero primoroso brilló en el cielo que ya no es azul, un cielo bañado de indefinibles luces amarillas y violetas de la última hora. Es tarde de Nochebuena, y un sol cansino se apaga dulcemente en el rojo ocaso cueveño. Un invierno preñado de estrellas se despereza dispuesto a velar nuestros sueños infantiles.
Se respiran por doquier olores tiernos de pino y olivos que saben a perfumes embriagadores y limpios del Chaparral o de las Hermanicas; y la inclemencia invernal se retira confusa en el ambiente entrañable de los villancicos y panderetas de nuestra rondalla que suenan por todas partes como campanillas de plata.
¡Mira, Berta, como embellece la gente sus hogares! Tras los cristales, los arbolitos y las candelas lucen toda su magia navideña.
Me pasmo ante la maravilla de los críos construyendo sus belenes con el corcho y el papel plateado, con el musgo aún humedecido, con las figuritas que son un prodigio.
¡Qué nostálgia al recordar mi infancia, cuando los hacía también con esa gracia e ilusión tan ingenua, tan pura, tan sencilla…!
Al pasearme esta tarde “cálida”, -ya oscurecida- siento la sinfonía de música, colores y villancicos al son de los almireces, panderos y panderetas; el hervidero humano que deambula calle arriba, calle abajo, con el trajín de regalos, mantecados, polvorones, turrones y me veo entre esos niños tocando y cantando el “aguilando” de puerta en puerta; en otras se nos decía: -aquí no se canta, aquí se reza porque estamos de luto"-, mientras recuerdo a otros niños pobres, atónitos, frente a los ricos escaparates de nuestro pueblo…
Ya está todo preparado. La Nochebuena llega toda engalanada de resplandores celestes. Se encenderán las luces en los belenes y nuestros corazones latirán gozosos al celebrar -un año más- el Misterio de la Navidad, mientras cantábamos todos…

“Noche de paz,
noche de amor,
ha nacido el niño Dios
en un humilde portal de Belén
sueña un futuro de amor y de fe
viene a traernos la paz
viene a traernos la paz...

Desde el portal llega tu luz
y nos reúne en torno a ti
ante una mesa de limpio mantel
o en el pesebre María y José
en esta noche de paz
en esta noche de paz..."


Querida Berta, perdóname que esta noche me haya envuelto, casi sin darme cuenta, en la profundidad de la nostalgia, recordando a cuantas personas tan queridas se fueron de nuestro lado para siempre y que ya sólo viven en nuestro recuerdo y memoria. Se fueron como el viento por el mar, en silencio casi.
Un beso muy fuerte y feliz Navidad para todos.

HACIA BELÉN VA UNA BURRA

DIME NIÑO...

RINCÓN NAVIDEÑO

¡FELIZ NAVIDAD!
BELÉN, CAMPANAS DE BELÉN...

domingo, 22 de diciembre de 2013

CUEVAS DEL CAMPO, TODOS LOS PAISAJES, TODOS LOS SENTIDOS

Todos los paisajes, todos los sentidos se despiertan con la riqueza natural de este pueblo del Altiplano de Granada. Los inmensos campos de amapolas,  olivos o cereales, las lomas y llanuras de almendros, explosión blanca y verde en primavera, los barrancos de pinares y árboles frutales, el desierto más descarnado. Cuando nos visites, elige cada día un lugar excepcional, las vistas del desierto desde “Puntal Blanco”, la naturaleza abrumadora y la banda sonora del río que lleva sus frías y transparentes aguas a Córdoba y Sevilla; la inmensidad de la ribera norte de nuestro Mar del Negratín y los campos llenos de vida para pasear…


DONDE LAS AGUAS NACEN DE LA NIEVE Y RIEGAN SUS CAMPOS Y DESIERTOS

Cuevas del Campo es un municipio rodeado de Parques Naturales, de naturaleza viva y aguas que vienen de la nieve. Sobrecogerse de las vistas de Mirador del Negratín, descansar y bañarte en nuestras playas de interior, únicas en toda Andalucía; practicar de deportes náuticos en nuestras riberas o simplemente pasear por la “Rambla Salomón”, por los barrancos que guardan sus aguas escondidas, llenarán plenamente tu estancia de alternativas de ocio, disfrutando de la naturaleza más viva.

ESPECTACULAR VISTA DESDE PUNTAL BLANCO

DESDE EL MIRADOR DEL MAR DEL NEGRATÍN

PLAYA NATURISTA CUEVEÑA

AGUA Y DESIERTO TOMADOS DE LA MANO

ESCENA DE LA CRUCIFIXIÓN

CULTURA Y TRADICIÓN “PASIÓN POR CUEVAS”

Cualquier época del año es buena para visitar Cuevas del Campo. Hacerlo en primavera, vivir con los más de seiscientos cueveños que representan la “Semana Santa Viviente”, es volver a la Jerusalén de los primeros tiempos, Vivir la “Pasión de Jesús de Nazaret” en directo, hacer un viaje al pasado, emocionarse en una escenificación única en el mundo, declarada Patrimonio Inmaterial y Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía es un auténtico lujo para la vista y los oídos.

MÁS DE SEISCIENTOS FIGURANTES

AMBIENTACIÓN DE LA CIUDAD DE JERUSALÉN 

CAL Y LUMBRE, TODOS LOS SABORES Y
 LA AUTENTICIDAD DE LAS CASAS CUEVAS

Descansar en nuestras “Casas Cuevas”, es una experiencia única, llena de autenticidad. Vivir unos días en las entrañas de la tierra, al igual que aún viven muchos “cueveños”, disfrutando de un alojamiento único, con todas las garantías y comodidades para que te sientas como en tu misma casa, en alguno de los muchos alojamientos que nuestro pueblo te ofrece. Revive el calor de la lumbre -en los días de invierno- mientras estás con nosotros, disfrutando como en ningún otro lugar como vivían o como todavía se vive en este pueblo que toma su nombre de estas casas tan especiales, que desde lo más profundo de la tierra se abre al visitante.

MAR DE OLIVOS

“Y coronando su testa, un hermoso y extenso tapiz de verdes olivos cubriendo serenamente sus cañadas, laborados y mimados amorosamente por sus gentes hasta conseguir, finalmente ese regio óleo, elixir de los dioses: el aceite de oliva”. 
(Antonio Víctor Martínez Cruz)

miércoles, 18 de diciembre de 2013

INVIERNOS DE MI INFANCIA


EN LAS MAJADAS ALTAS
AYER FRÍO
HOY ESCARCHA,
CUANDO NO LA NIEVE,
NITIDA Y BLANCA,
CUBRIENDO EL PAISAJE
VEREDAS DE LARGAS
QUE SIEMPRE OCULTAN
CUESTAS EMPINADAS,
POR DONDE AHORA NO SUBEN
NI TAMPOCO BAJAN
LOS PASTORES CON SUS CABRAS

SIERRAS NEVADAS

QUIETUD EN EL PAISAJE,
ARMONÍA EN LA DISTANCIA,
CON LOS AIRES DE LA SIERRA
LLEGAN LAS HELADAS,
JUNTO CON LA NIEBLA
HASTA LONTANANZA.

ÁRBOLES DESNUDOS,
SOLITARIOS,
ESCONDIDOS,
BORDEANDO TODO EL RÍO
DILUYÉNDOSE EN EL AGUA,
CON LOS NIDOS DE LAS AVES
VACÍOS EN SUS RAMAS,
PERDURANDO ES LA CONSTANCIA,
PLENOS DE VIDA ANTES,
AHORA ES AÑORANZA.

SERENIDAD,
TEMPLANZA,
SILENCIOS DE BELLEZA,
OCULTOS EN EL ALMA,
INVIERNOS PERDURABLES,
REPLETOS DE ESPERANZA.

LOS PASTORES CON SUS CABRAS

Texto: Antonio V. Martínez (Desde el Mirador del Negratín, Poemas y Versos. 2ª Edición) 2013