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jueves, 20 de junio de 2013

PEPE EL SUAVE


"Este establecimiento está cerrado por jubilación del dueño. Se abre a ratos hasta terminar existencias". Dos carteles en la puerta me hacen pensar que está sucediendo algo raro y extraño. ¿Dónde me encuentro? Bajo la mirada a la izquierda y un sudor frío recorre mi cuerpo... "A. Q. A. Dª Carolina Jiménez Jiménez. Falleció el 29 de octubre de 1877 a los 38 años de edad. Su esposo e hija te dedican esta memoria. R. I. P."

PEPE "EL SUAVE"

ANTIGUA PLAZA DE SAN ISIDRO

ALUMNOS COLEGIO 1957

No, no estoy perdido en el cementerio; estoy en la mismísima puerta del bar “El Suave”. Mi cara pierde la rigidez del momento al ver salir a Pepe: hombre sencillo, llano y castizo, irradiando esa ironía sana y cachonda que permite muchas veces, al forastero, nadar en la ambigüedad, bajo las miradas socarronas de los presentes.
El lugar esconde, entre sus rincones, la pureza más original del pasado y del presente hasta el punto de hacer creer al visitante que le puede venir encima cualquier cosa que haya pasado anteriormente por la cabeza de Pepe.
Aún recuerdo aquel día que, estando yo presente, un forastero tuvo la buena o mala suerte de pararse a "repostar" en tan renombrado lugar. Y como al buen hombre el viaje no le iba bien, por eso del calor, pidió un zumo de frutas que en aquellos tiempos, recuerdo, venía en lata; con la naturalidad que siempre envuelve a Pepe, presto le sirvió tan exquisita bebida; y como pasaba el tiempo y no se le abría, el tímido viajero, recuerdo, cometió el triste error de pedir el abrelatas.
Lo último que vi de aquel hombre fue salir a "toda leche del local" al ver a Pepe corriendo con el hacha más grande que tenía, entre las manos, dirigiéndose a él.
José Manuel García Molina "Pepe el Suave" nació "el 16 de mayo de 1932 en Pozo Alcón". "Mi padre, me dice, vino buscando novia y conoció a mi madre que era de Zújar". "Vine a Cuevas a los seis meses. Desde entonces soy tabernero", me dice con el orgullo de sentir su trabajo como el más digno de todos. "No hay ninguno en este pueblo con tantos años como yo".
"Esta casa -me sigue contando como si él mismo hubiese vivido aquellos días- era de un tal José María, que era inválido. Después de su muerte la heredó un cura de Baza. Mi tío, José Molina compró la casa por 11.000 ptas".
Después le pregunto por las primeras casas de entonces y con una rapidez que sorprende me las va enumerando una a una... "La casa del tío Serrano, con la bandera; la del maestro Paco Bartolo"... "Casi todas las he visto hacer yo, me dice como si aún no hubiera pasado el tiempo y se estuviesen construyendo todavía; la Posailla, la del tío Claudio, la del abuelo de los Sacristanes". Después continúa recordando... "al casarme, mi padre puso la casa a mi nombre".
Pepe, muchos nos preguntamos ¿cómo surgió la idea de este bar -museo?. Y con toda naturalidad y franqueza me dice: "¿Cómo me invento algo para no tener que limpiar?" El resultado es obvio: "24 años sin limpiar el bar. Luego cuando se caía la cueva hubo que hacer obras y tuve que arreglarlo".
De anécdotas cuenta mil y una. Más de un lector, quizás, se vio metido de lleno como víctima en alguna de ellas. De las más antiguas, ¿recuerdas alguna, Pepe? Pone el semblante serio y casi al instante se le dibuja una sonrisa cariñosa: "yo estaba en la escuela; José el Tambor se trajo unos zapatos de Francia y, aunque no te lo creas, me dice, los alquilaba a la gente que iba de fiestas. Un día se los alquiló a Isidoro el Postemoso; como era época de bodas había mucha demanda y acudió también el tío José María Serrano (el padre de los Serranos). Mi padre que estaba al tanto se apresuró antes y les cambió los zapatos, dándole a uno los dos izquierdos y al otro los dos derechos".
¡Qué día pasaron los dos hombres! "Cuando el tío José Mª se enteró vino a José Mª el Tambor y le dijo: ¡Anda tirao, que nos dejaste a los dos descalzos e inválidos!". Estuvieron a punto de liarse, me dice, pero al final se aclararon".
También me cuenta, con la nitidez de estar viviendo el momento, cuando le pregunto por aquella foto enmarcada en un cuadro con la leyenda "LOS PRIMEROS EN SUBIR A LA LUNA".
“Me encontré unas fotos en la calle y fueron las primeras; después, como se estaban haciendo los carnets de identidad, fue fácil conseguir reunir los demás. Unos días después me vino Domingo, el hijo de la Blasa y me pidió que le devolviera la foto porque él ya no podría ir entre los primeros a la luna, porque había encontrado trabajo como pastor.
Me sigue contando muchas más pero habría que escribir un libro completo para darlas a conocer todas.
En este momento llega alguien y nos interrumpe pidiendo tabaco. Se levanta con esa serenidad que siempre va innata en él y al volver me dice: “¿quieres que te cuente alguna anécdota más?” No, no hace falta, seguro que nuestros lectores al leer estas páginas las recordarán todas.
¿Recuerdas muchas personas de las que pasaron por aquí en aquellos primeros años? Al instante está recitándome todos aquellos buenos hombres que sembraron las "primeras semillas" de nuestras Cuevas: “El tío Tamayo Bellota, el tío Chingara, el tío Antonio Sacristán, la paciencia que tenía con todos nosotros que acudíamos siempre en invierno, allí, al calor del horno, a darle por saco", me dice cariñosamente; " el tío Vallejo, el tío Cirilo, el Chacho Angel, el tío Eulalio (el abuelo de Manolo el Tambor, que tenía en una libretilla apuntadas todas las estaciones de tren), el tío Puche y otros que sería imposible recordar".
"No he podido quitarme de tabernero nunca", me dice cuando le pregunto, finalmente, cómo le van las primeras semanas de jubilao. "Hemos trabajao muchas horas: bodas, bailes, bautizos" Después sigue diciéndome con esa cara simpática de siempre pero esta vez llena de nostalgia "no se si podré acostumbrarme".
Pepe, ¡un vaso de vino!, le dice alguien. El se levanta, me mira y me dice con esa sonrisa profunda, sabia y llena de amistad, mientras se pierde entre el mostrador: "¡Si te falta algo, pásate mañana!"

Cuevas del Campo 25 de abril de 2.000 (Fallecido)


PUERTA REAL, AL FONDO EL PASEO


PANADERÍA "LOS SACRISTANES"

PUERTA REAL, AL FONDO EL PASEO

EL CINE DEL "TÍO PAJARILLO"

TEXTO: "La Gente Güena"

1 comentario:

Manuel dijo...

Las fotos muy buenas.

Y la historia de "Pepe el Suave" muy real. Yo tuve la suerte de vivir algunas de las historias de este bar, aunque fuese un niño. Mi padre cuenta siempre la misma: "Y es que cuando alguien le pedía una caña, Pepe le contestaba << sí para que te la bebas>>.

Tras leer esta entrada al blog he recordado algunas de las historias, como la de hacer sonar los cencerros al recibir una propina.