EL AGUA ESTÁ DORMIDA EN EL MAR DEL NEGRATÍN

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CALENDARIO CUEVEÑO DE EVENTOS Y ACTIVIDADES

lunes, 25 de febrero de 2013

EL CORTIJO DE EUGENIO MARTÍNEZ

Pero en aquellos lejanos días de los años veinte, estas buenas gentes, a pesar de todo, como decía nuestro más afamado escritor: “eran señores de los campos, de los sembrados, de las ramblas, de los montes, de las fuentes y de los ríos. Por eso los montes les ofrecían leña de balde, lo árboles frutas, las viñas uvas, las huertas pimientos y tomates, los campos trigo y cebada, los ríos peces, los conejos caza, sombra las peñas, aire fresco las lomas, las fuentes agua y las cuevas casas”.

LA CUEVA CORTIJO DE EUGENIO

FACHADA DE LOS DOS CORTIJOS

PARED EXTERIOR

EL HORNO

“Hubo una plaga de grillos en verano. Me acuerdo mu bien cuando vino la langosta, pues yo tendría unos dieciocho años. Eran de tamaño mediano y se comían las plantas, los pimientos, los tomates, los pepinos y to lo que había. Encontrabas grillos por tos sitios. Teníamos montones de trigo ablentaos con la orca y el aire y en poco tiempo se taparon los montones con aquellos grillos”.

PUERTA A UN DORMITORIO

LA CUADRA DENTRO DE LA VIVIENDA ERA HABITUAL

LOS PESEBRES O COMEDEROS

LA ESCALERA LLEVABA A LA SOLANA

BAJADA DE LA ESCALERA

“El día comenzaba cuando se veía. Nos enganchábamos a segar al salir el sol, luego a las siete se liaba el primer cigarrillo. A las nueve estaban a punto las migas; se continuaba trabajando hasta las doce, que tomábamos el gazpacho de pepino”, que hacía más fácil y soportable el tórrido sol de julio/agosto.
“A las cinco venía la otra comida más fuerte: la olla de los segaores. Después de repuestos, otras horas de siega, hasta la puesta de sol, que era la señal de regreso a casa.
Después de casi dos meses de siega, “tocaba la barcina”, que duraba de doce a quince días, y consistía en “llevar la mies a la misma era”, que estaba en la puerta de la cueva. La trilla comenzaba después de “extender la parva. Se metían los mulos y se enganchaban los trillos”. Aquí la chiquillería familiar comenzaba de pleno a participar en la fiesta: juegos y mil anécdotas harán recordar a más de uno –al leer estas líneas- lo vivido año tras año en cada rincón de nuestro pueblo.
A las doce “se llevaban las bestias a darles agua, mientras se volvía la parva”. Al mediodía se paraba a comer y hasta había tiempo para una breve siesta, pero a las cuatro se volvía de nuevo a la parva. Luego, sobre las seis, abrevaban las bestias de nuevo, “y a las ocho se ponía fin a una jornada de trabajo, si no hacía viento”. Después había que ablentar –limpiar el trigo de la paja- con orcas. El viento hacía separar el grano de la paja. “Todo terminaba metiendo los sacos de trigo en las solanas y la paja en el pajar. Sobre el veinte de agosto terminaban las labores del verano”.
ARRIBA SE GUARDABA TODO TIPO DE GRANO...

TRIGO, CEBADA, AVENA, COMINOS...

LOS TECHOS CON TRONCOS Y CAÑAS...

...AMARRADAS CON CUERDAS DE ESPARTO

TODO SE CONSTRUIA CON ADOBES Y PIEDRAS

“Entre las anécdotas recuerda, “cuando íbamos a Cortijo Nuevo a tocar teníamos que pasar el río a pie pero aquel día venía subío de madre y al pasarlo, Vicente el Teja que venía con nosotros, perdió el calcetín por el agujero que tenía la bota en la punta. No veas cómo nos reímos,” me lo confirma, también, su sonrisa mientras relata la aventura”.

Y FINALMENTE LA PAJERA GUARDABA LA PAJA

VISTA DESDE LA ERA (PUERTA DE LA CUEVA)

ÁRBOLES PARA UNA BUENA SOMBRA

“...cuando se instaló la luz en Triana, Felipe el mulo fue a encender el cigarro en la bombilla y como no podía, cabreao como estaba, le dio con una vara porque no se encendía la colilla”.
VISTA DESDE EL CEJO RETAMAR (PUERTA DE LA CUEVA)

AL FONDO CUEVAS DEL CAMPO

EUGENIO MARTÍNEZ, SU DUEÑO

Fotos y textos: Antonio V. Martínez (La Gente Güena)

1 comentario:

GUILLERMINA dijo...

No son cortijos cueveños son cortijos cueveños de ensueño.¡Como me recuerda mi infantil infancia!.
Yo tengo un vago recuerdo de llamarse también pajares a las papajeras,¿si o no?.
Que bonito lo que escribes y como le sacas el jugo a un pueblo tan joven. Un abrazo Guille.