EL AGUA ESTÁ DORMIDA EN EL MAR DEL NEGRATÍN

VÍDEO DE NUESTRA SEMANA SANTA VIVIENTE

SELECCIÓN DE IMÁGENES EN MAR DEL NEGRATÍN

ORIGEN DE MIS VISITAS

CALENDARIO CUEVEÑO DE EVENTOS Y ACTIVIDADES

martes, 20 de agosto de 2013

PRESENTACIÓN DEL SEGUNDO LIBRO DE NUESTRO ESCRITOR D. ANDRÉS PRIETO MARTÍN: “CUEVAS DEL CAMPO, PERSONAS Y COSTUMBRES HASTA 1970".

El pasado viernes día 16 de agosto, D. Andrés Prieto Martín, escritor de la "Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón (Jaén), presentó su segundo libro -en la Casa de la Cultura de nuestro pueblo con gran éxito de crítica y público-. Fue presentado por D. Ramón Mancebo, alcalde de Cuevas del Campo, la ex-alcaldesa Dª Mª Piedad Vico Fernández, el escritor, cronista de Zújar y Vicepresidente de la Asociación "AEAGRA" D. Francisco Arredondo Arredondo y D. Gonzalo Ruiz Román, ex-fiscal de la Audiencia de Granada y poeta.

NUESTRO ESCRITOR D. ANDRÉS PRIETO MARTÍN


PRÓLOGO

Desde hace bastantes años estamos asistiendo a una verdadera proliferación de estudios y publicaciones de carácter antropológico, etnográfico y sociológico sustentados con aportaciones históricas, geográficas, lingüísticas, religiosidad popular, folklore, etc., configurando costumbres, formas de vida, comportamientos y en general todo aquello que ha conformado la manera de ser y actuar de las gentes que componen el legado y bagaje cultural que caracteriza a los pueblos.
En muchos casos son trabajos especializados de grandes estudiosos de estos temas como los consignados en la Revista Demófilo de Cultura Tradicional en Andalucía dirigida por el profesor Salvador Rodríguez Becerra, catedrático de la Universidad de Sevilla. Otros muchos trabajos, aunque más modestos y de ámbito más restringido, también tienen un gran valor y mérito porque contribuyen al conocimiento  del medio más próximo, en este caso, el pueblo donde se ha vivido o viven las personas a las que va dirigido.
 Prologar esta obra y comentar los valores de su contenido es una tarea peculiar y una ocasión para poner de manifiesto la comprensión de los aspectos y conceptos que se plasman en ella y una ocasión también  para ponderar la dedicación de su autor a la investigación histórica y a la plasmación de las formas de vida en el libro de historia y costumbres de Cuevas del Campo en un periodo amplio de unos cien años aproximadamente.
Esta publicación es un recorrido histórico-costumbrista de Cuevas del Campo, de sus gentes que proporcionan un conocimiento cualitativo y cuantitativo de cuanto ha sucedido y sucede en el pueblo a lo largo de su existencia. Pocos aspectos de verdadero interés han escapado a la curiosidad y a la labor investigadora de su autor; en algunos he tenido el placer de colaborar mínimamente con él por lo que puedo testimoniar el interés, la constancia y el esfuerzo que ha dedicado a recopilar y plasmar de forma sencilla tantos datos, lo que confirma su interés por dar a conocer el pasado y su vocación docente. El hecho de estar vinculado a Cuevas del Campo por lazos familiares y profesionales le ha facilitado su labor.
Andrés Prieto Martín es un buen conocedor de los asuntos o temas que comenta en esta obra; utiliza un lenguaje claro y conciso adaptado al público a quien va dirigido su libro; intercala anécdotas, frases, palabras extraídas del habla local; combina la exposición histórica-costumbrista con un selecto elenco de ilustraciones que ayudan considerablemente a hacer del libro una obra atractiva utilizando las fotografías como recordatorios de tiempos pasados que despiertan un gran interés.
El objetivo primordial de esta obra es dar a conocer las vicisitudes por las que ha transcurrido y transcurre la vida de los habitantes de Cuevas del Campo; resaltar el legado vivencial de otras épocas. El sentido divulgativo de la obra se ha conseguido cuando trae a la memoria y consigue revivir todo tipo de situaciones pasadas y presentes. Desarrolla didácticamente los diversos capítulos en los que introduce siempre aspectos antropológicos, anecdóticos, relatos de las revistas Los Aljibes y Quillotro, o del libro “La Gente Güena de Cuevas del Campo”, de  Antonio Víctor Martínez Cruz. En las narraciones siempre se desliza un sustrato de pesar por la escasez y carencias como algo deseado y no conseguido por el pueblo mientras ha sido anejo, pero también aparecen consignados festejos religiosos, manifestaciones de culto externo (procesiones, romerías) y fiestas profanas como carnavales y otras en las que se manifiesta una alegría desbordante.
 La historia de Cuevas del Campo cuando sólo era el Campo de la Cañada del Aljibe y después, de los Aljibes, con cuevas habitadas temporalmente y, mas tarde, cuando se configura como núcleo de población pequeño a finales del siglo XIX y ayuntamiento de pleno derecho últimamente, va ligada a la historia de Zújar (en proceso de elaboración) en la que se observan unas constantes, entre otras, en el devenir de los siglos como por ejemplo: la problemática del agua y la vivienda en cuevas. Dichas constantes han condicionado la vida y costumbres de sus habitantes, su manera de ser, sus inquietudes, aspiraciones y desvelos, comportamiento de sus gentes y en general su idiosincrasia.
La escasez de agua, tanto para el consumo humano y animal como para el regadío, ha condicionado el asentamiento vecinal. Dicha escasez, desde la llegada a Zújar de los nuevos pobladores, procedentes en su mayoría del Reino de Jaén a raíz de la expulsión de los moriscos en 1570-71, se quiso “resolver”, al principio, con la construcción de otro aljibe junto al que está hecho en la Cañada y la balsa de junto a él. Se había obtenido licencia del Consejo de Población dependiente de la Real Chancillería de Granada y se intentó conseguir también real provisión para que los ganados no pudieran abrevar ni en el aljibe que hay ni en el que se haga  pues era para uso exclusivo de los labradores que se desplazaban desde Zújar en agosto y sementera, pero se desistió de su construcción y consideraron conveniente traer a un zahorí de Huéscar, llevarlo al Campo de la Cañada del Aljibe para que señalara los sitios donde había agua y se construyeran varios pozos: uno en las “casas” de Alaxcar, otro en el barranco de Santos, otro en la cañada Hermosa, otro en la boca de la cañada de Felipe Archidona, otro en la cañada de Macil-lagos, otro encima de la “casa” de Juan Alférez y otro en la fuente de la Bezlema.
El zahorí estaba seguro de que había agua y si no, pagaba el gasto de hacerlos. Se puso mano a las obras trayendo a un pocero de Freila, Juan de Vandelvira, quizá vinculado por el apellido y por la profesión de albañil-cantero con el gran maestro constructor de espléndidos edificios en Úbeda, Andrés de Vandelvira. Trabajaron el maestro y varios peones de origen portugués en el Campillo de la Cebada y en la cañada de Alaxcar (morisco). En la cañada del Aljibe se hizo también un pozo próximo al aljibe para decantar el agua con que se llenaba el mismo, procedente de la cañada de San Isidro, turbia y con brozas arrastradas por las lluvias cuando se producían torrencialmente. Tanto la excavación de pozos como la construcción de otro aljibe corría a cargo de los labradores, por eso no querían que bebieran ganados cerriles porque al mejor tiempo (la barbechera, falta el agua); el pozo construido delante del aljibe costó 3.000 reales, (la fanega de trigo se pagaba a 13 reales), por ello se desistió de la construcción del otro aljibe que por fin se hizo en 1787; de los pozos no se volvió a hablar, quizá porque no dieron agua en los que se inició su construcción o por el gasto que suponían
Con respecto a los regadíos se acuerda en 1609 ir al “lugar del Pozo”, jurisdicción de Quesada, entonces, con la intención de ver la posibilidad de sacar del río Guadalentín una acequia “para poder regar las tierras que esta villa tiene desiertas y para labrar el campo del Aljibe y Chaparral”, con ello “se podían adelantar más de 4.000 fanegas y su Majestad y vecinos, y diezmos recibirían muy grande aprovechamiento”. Con las misma finalidad de dar riego al Campo de la Cañada de los Aljibes se hacen seis proyectos de regadíos en tres siglos, todos derivando agua del Guadalentín, proyectos promovidos a instancias del Concejo, Justicia y Regimiento de la villa de Zújar en unos casos, de la vecinos de la Villa y Cabildo de la Santa Iglesia Colegial de Baza en otros, por compañías de particulares en otros y por el Estado el último y definitivo.
El cueveño ha ordenado su territorio urbano y lo ha adaptado como espacio habitable a sus necesidades; ésta es la otra constante que ha caracterizado a este pueblo hasta el punto de darle nombre al mismo con la vivienda en cuevas. En su origen, quizá desde época morisca, las cuevas se utilizaron como vivienda transitoria por los labradores de Zújar que se desplazaban para realizar las faenas agrícolas en agosto y sementera y el número de 70 cuevas que son las que había en un principio se ha mantenido desde tiempo inmemorial hasta el último tercio del siglo XIX. Además de las cuevas que eran abiertas y saqueadas con frecuencia aunque no creo que se causaran más daños que el destrozo de la puerta, algunos labradores nuevos pobladores y anteriormente moriscos, utilizaban también chozas que construían en sus tierras para su resguardo y el de animales; era una habitación más o menos amplia, techada con rollizos (palos) y cubierta de ramas, paja e incluso tejas, según consta en documentos consultados.
A pesar de convertirse en un núcleo de población estable y en continuo aumento como acreditan los censos y padrones al efecto, hasta bien entrado el siglo XX muchos labradores de Zújar siguen desplazándose en ciertas temporadas a Cuevas del Campo y se constata una población  heterogénea en su mayoría procedente de otros lugares. De Zújar son pocos;  los que se establecen al principio, solían ser de Cúllar, Cortes, Pozo Alcón, Oria, Chirivel, Baza, etc., Antes de mil ochocientos noventa había ya un maestro de escuela, carpinteros, herreros, pastores y la mayor parte, jornaleros El censo de 1887 da la cifra de 392 habitantes, diez años después ya hay constancia de población en La Colonia también.
Seguro que desde ahora, el libro de Andrés Prieto será de lectura y consulta obligada para saber parte de la historia y formas de vida y costumbres  en tiempos  pasados y actuales por vecinos de Cuevas del Campo e incluso recrearse en las fotografías que contiene porque servirán también de testimonio para generaciones venideras y podrán comparar el transcurso y acontecimientos de un periodo de tiempo amplio en el que se produce un cambio sustancial de vida incómoda y atrasada a la modernidad.  

Francisco Arredondo Arredondo, Catedrático de Institutos de Bachillerato, Vicepresidente de la Asociación de Escritores del Altiplano de Granada y Pozo Alcón (Jaén).

EL PÚBLICO LLENÓ "LA CASA DE LA CULTURA"

UN MOMENTO ENTRAÑABLE, D. ANDRÉS CON SU
NIETA CARMEN

No hay comentarios: